El genocidio de Darfur. Doce años de sangre y oscuridad

Países en Conflicto

22 de Junio del 2015

En Darfur, nos encontramos una situación enquistada por una acumulación de circunstancias adversas que nos han condenado a ser testimonios de una auténtica catástrofe humanitaria. La sequía, la hambruna y la pobreza han ayudado a hacer más profunda, una brecha abierta desde la segunda guerra civil sudanesa, entre los grupos árabes, partidarios de Omar al Bashir, y los grupos rebeldes de raza negra sureños.


“Se tiene que tratar la penosa situación de Darfur de forma urgente. Nos jugamos la vida de centenares de miles de personas. La ayuda humanitaria se ha intensificado y el apoyo internacional para distribuir esta ayuda se tiene que agilizar urgentemente” - Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas en  junio de 2004.

Seis años van ya desde que el Tribunal Penal Internacional dictara una orden de arresto contra Omar al Bashir, actual presidente de Sudán. Se le acusa de crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio, por la situación de Darfur, una zona rural del oeste del país, limítrofe con Chad, Libia y la República Centroafricana. Es una región bastante grande con más de 500 mil kilómetros cuadrados de territorio.

 

 

Todo empezó en el año 2003. Un conflicto que provocó la muerte de más de 400.000 personas y que fue considerado por los medios internacionales, como el primer gran holocausto del siglo XXI, por sus orígenes de carácter étnico.

 Se vieron obligados a abandonar sus hogares y el país, huyendo de la guerra, más de dos millones de sudaneses en los últimos doce años. La mitad eran niños. Muchas víctimas y muchos refugiados.  Así lo llevan denunciando, durante la última década, organizaciones como “Coalición para la justicia internacional”. Una ONG que se dedica a luchar contra  cualquier tipo de abuso o vulneración de los derechos humanos, en más de 150 países de todo el mundo, y que recibe el apoyo de las Naciones Unidas.

 

 

El genocidio de Darfur. Doce años de sangre y oscuridad

 

 

Siempre ha sido una región donde habían convivido diferentes comunidades y etnias de raza negra, como los “Fur”, los “Zaghawa” o los “Masalit”, con la población nómada, de origen árabe, y que provenía del norte. Unos se dedicaban a la agricultura de subsistencia, mientras que los otros,  vivían del pastoreo nómada y del cuidado de las vacas, el animal sagrado de los “Baggara”, nombre con el que se conoce a las tribus árabes de la zona. En el norte de Darfur encontramos un clima desértico y un terreno árido mientras que en el sur la sabana africana se apodera del territorio y del paisaje.

Durante la década de los 80 y de los 90 se produjeron varios enfrentamientos entre estas dos comunidades. Se calcula que hubo, ya entonces, hasta 1989, más de 5.500 muertos en toda la región. Ese año fue el del golpe de estado del presidente actual, Omar al Bashir, con el fin de instaurar un régimen fundamentalista islámico. Se autoproclamó máximo mandatario de Sudán en 1993, ayudado, entre otros, por los “Yanyauid”, que eran las milicias árabes provenientes de las tribus de los “Baggara”, financiadas, armadas y asesoradas por el ejército golpista de Al Bashir.  El país se encontraba inmerso en una sangrienta  y mortífera guerra civil que duró veintidós años, de 1983 hasta el 2005. Las atrocidades cometidas por el ejército, las milicias de Omar Al Bashir y los diferentes grupos locales dejaron para la historia a 1,9 millones de sudaneses muertos y a 4 millones de desplazados. Se instauró la violación como arma de guerra. Muchas milicias tenían a más de 5.000 menores entre sus filas, un  gran ejército de niños soldado a los que se les arrebató su infancia de la forma más cruel posible, como denunciaron y siguen denunciando algunas ONG’s de distintos lugares del planeta. El mayor genocidio desde la segunda guerra mundial.

 

 

El genocidio de Darfur. Doce años de sangre y oscuridad

 

 

La guerra civil más larga y mortífera de África terminó tras la firma, en 2005, del “Acuerdo General de Paz”. Dio paso al fin de la violencia y a la redacción de una nueva constitución. Empezó el tiempo de la República Federal Democrática de Sudán, o esa era la teoría. Se otorgó más autonomía a las regiones del sur que acabaron, en 2011, por independizarse tras un referéndum de autodeterminación y muchísima sangre derramada. 

Si analizamos solo, la situación en Darfur, veremos que los datos son escandalosamente inhumanos. La Organización Mundial de la Salud estima que solo en los primeros dieciocho meses de conflicto, entre 2003 y 2005, murieron más de 120.000 personas. Un informe del Subsecretario General de las Naciones Unidas, Jan Egeland, cuantificaba en 10.000, las muertes por mes, en la zona de Darfur a finales de ese mismo año. Unos 2 millones de personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares para malvivir en campos de refugiados de Chad, y hay muchas organizaciones que consideran que el número de víctimas es mucho mayor. Grupos rebeldes de las diferentes etnias de raza negra,  como el “el Movimiento de Justicia e Igualdad” o el “Movimiento de liberación de Sudán” denunciaron reiteradamente,  a partir de entonces,  que los “Yanyauid” estaban cometiendo auténticas matanzas de población. Contaban como las milicias árabes degollaban civiles, violaban a las mujeres, y obligaban a los hombres a quemar sus hogares, sus animales y sus cultivos como mero acto de guerra.

 

 

En 2006 la ONU envió una unidad con más de 17.000 soldados con la misión de pacificar la zona pero no sirvió de nada. Los acuerdos de paz que se intentaron firmar ese mismo año fueron rechazados por los dos principales partidos rebeldes. En 2007 se enviaron a más de 26.000 militares en lo que fue considerado, por altos cargos de Naciones Unidas, como una decisión histórica. Se encontraron muchas fosas comunes con miles de cadáveres y se recogió el testimonio de algunos supervivientes de la masacre.  

 

La situación actual de Darfur 

 

Ha quedado sobradamente demostrado que durante la presidencia de Omar al Bashir, ha habido múltiples revueltas entre la milicia “Yanyauid”  y  los diferentes grupos rebeldes, en forma de guerra de guerrillas, en toda la región de Darfur.

 

 

A día de hoy, la situación no ha mejorado como debería haberlo hecho. Bashir continúa perpetuando la violencia contra su propio pueblo. La mayoría de comunidades de raza negra están sufriendo ataques continuos por parte de las milicias presidenciales. La hambruna y la escasez de alimentos están a la orden del día. Las enfermedades también, y los campos de refugiados. La población sigue condenada a sufrir los abusos de un presidente genocida anclado en el sillón del poder, atrincherado en Jartum, sin que la comunidad internacional haga nada al respecto. Sigue maltratándolos a diario. Las manifestaciones son reprimidas con munición real y la represión o la crueldad del presidente parecen no tener fin. Las regiones con más víctimas y asesinatos son las de Darfur, Kondofan y Nilo Azul. 

 

El genocidio de Darfur. Doce años de sangre y oscuridad

 

 

En 2013 visitó nueve países sin ser arrestado. Esto no debería ocurrir. Los países miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tienen la obligación legal de arrestar a Bashir si cruza sus fronteras.

Esta misma semana el Tribunal Penal Internacional pidió al gobierno sudafricano que detuviera a Al Bashir, puesto que este se encontraba en Pretoria, para asistir a una cumbre de la Unión Africana.

Organizaciones como “Human Rights Watch” pidieron también al gobierno sudafricano que hiciera lo posible por arrestar al presidente sudanés. El tribunal Superior de Pretoria dictaminó que Omar al Bashir no podía abandonar el país pero este no tardó en desobedecer la orden del juez y se fue con su avión hasta Jartum.

Sudán es un país con grandes reservas de petróleo, oro, tungsteno, cinc y gas, con licencias de extracción concedidas, en su gran mayoría, a empresas extranjeras. Es uno de los países que más rápido ha incrementado su economía según el New York Times y tiene grandes inversores chinos e indios. Eso está ayudando al régimen de Bashir a perpetuarse en el poder permitiendo el expolio continuado de su país por parte de grandes multinacionales. Eso le da inmunidad e impunidad. Es lo que siempre ocurre en África.

 

 

El genocidio de Darfur. Doce años de sangre y oscuridad

 

Un país muy rico en recursos naturales es brutalmente expoliado, por una oligarquía autoritaria que domina y somete a la mayoría de sus habitantes a la pobreza extrema. Con el 80% de la población trabajando en el sector agrícola y con uno de los índices de desarrollo humano más bajos de todo el continente, con unos altos niveles de inflación y amenazado por el Fondo Monetario Internacional por no poder hacer frente a su gran deuda externa, Sudán está en una situación preocupante, la guerra aún persiste, y el final se antoja oscuro y lejano. Ya son muchas las generaciones que han visto su vida truncada por la guerra. Una crisis humanitaria gigantesca y un presidente, presunto criminal de guerra, huido de la justicia, lo más palpable a simple vista.

 

--------------------

 

Fotografías Libres de derechos. UNAMID

 

Fotografía portada United Nations Photo

 

Comentarios

Sudán del Sur: no los mató la guerra, pero los está ahorcando el hambre

De momento no se han recibido ni la mitad de los mil millones de dólares que la ONU entiende como necesarios para paliar la crisis del hambre.\r\nUno no entiende lo que significa el hambre hasta que sus hijos no tienen que comer, dice Daumathiang Awan en el campo de desplazados de Mingkaman.\r\n50.000 niños pueden morir de hambre durante los próximos meses según las Naciones Unidas.

Afroargentinos, el genocidio olvidado

Es invierno en Buenos Aires y el frío sube húmedo del Río de la Plata. Parque Patricios, un barrio compuesto por típicos edificios bajos y antiguas naves industriales clausuradas, está envuelto por una neblina ligera. Caminamos por la calle Monteagudo, bordeando el parque que da nombre al barrio. Es viernes por la tarde y ya es de noche.

Viaje al corazón del hambre

'Viaje al corazón del hambre. Emergencia humanitaria en el Cuerno de África' es un libro digital gratuito que recopila los artículos publicados en La Vanguardia por el corresponsal para el África Subsahariana Xavier Aldekoa. Se trata de uno de los primeros libros digitales de la nueva editorial Ebooks de Vanguardia, impulsada por La Vanguardia.

La ONU se ve incapaz de atajar el riesgo de desnutrición en Centroamérica: No tenemos tiempo

El director regional del Programa Mundial de Alimentos para América Central asegura que sólo cuentan con un 12% de los fondos necesarios para evitar una crisis humanitaria.\r\nDos millones de personas pueden sufrir desnutrición aguda a causa de la sequía si la comunidad internacional no se vuelca para evitarlo.\r\nTodavía hay que trabajar mucho porque desgraciadamente el hambre no vende porque no es rentable, dice Miguel Barreto.

Luz para el apagón informativo sobre Siria

Actualmente con 30 reporteros secuestrados o desaparecidos y 52 muertos desde el año 2011, números sin tener en cuenta a periodistas ciudadanos, parece ser que no quedan reporteros independientes sobre el terreno en Siria. Este puede resultar un buen momento para documentarse y recopilar muchas y buenas informaciones que se han ido publicando sobre el conflicto.

NUESTRA NEWSLETTER

Regístrate si quieres recibir un resumen semanal de las noticias en tu email. Gracias ;)



He leído y acepto las Condiciones de Uso


El Autor