Los niños, el mejor botín de guerra para Boko Haram en Nigeria

Derechos Humanos

15 de Abril del 2015

“Cuando se apropian de tu voz, tú no puedes hablar. Tú no existes. Pero nuestras chicas sí existen”. Oby Ezekwesili, activista de la asociación “Bring back our girls”.

Esta semana se cumple un año del secuestro de 276 niñas en la ciudad de Chibok, en una pequeña zona rural dentro del estado de Borno, al noreste de Nigeria. Un secuestro que fue reivindicado por el grupo terrorista Boko Haram, la versión africana de ISIS, y que levantó una ola de indignación en todo el planeta. Desde entonces poco se sabe de su paradero o de su estado, pero esto no ha frenado a sus familiares, que continúan pidiendo al gobierno y a la comunidad internacional que no cesen en su búsqueda.


Pasados quince días del secuestro, el 5 de mayo, Abubakar Shekau, el líder de este grupo terrorista, lo reivindicó y puso como condición para su liberación, el cese de la educación occidental en Nigeria. Hay que recordar que el objetivo principal de los terroristas era empezar una campaña contra dicha clase de educación, especialmente en todos los estados bajo su control, como Borno, Yobe o Adamawa. Estas son las regiones más castigadas por la violencia de los fundamentalistas, partidarios de establecer la Sharia y el califato islámico en toda África. De hecho, Boko Haram significa “la educación occidental es pecado”. Promueve una versión del Islam que considera prohibido todo aquello que tenga algo que ver con la sociedad y la cultura occidental.


57 de ellas lograron escapar y volver con sus familias. Denunciaron torturas y violaciones a diario. Fueron todas convertidas al Islam y casadas con milicianos. Según cuentan las que escaparon, en caso de que se negaran, les cortaban la garganta o las vendían en los mercados locales como esclavas sexuales. Los terroristas aún tienen en su poder a 219 de ellas.


Poco después del secuestro se organizaron multitud de campañas para exigir su liberación así como un movimiento a escala mundial identificado con el hashtag #BringBackOurGirls al que se unieron personajes públicos como la primera dama estadounidense Michelle Obama, la Premio Nobel de la paz Malala Yousafzai y millones de personas más.


Un año después, el nuevo presidente electo del país, Muhammadu Buhari, ha prometido hacer todo lo posible para localizarlas pero no ha garantizado nada. Lo cierto es que no han sido las únicas. Aprovechando el aniversario de esta tragedia, Amnistía Internacional a denunciado que Boko Haram ha secuestrado a más de 2000 niñas durante el 2014 y lo que llevamos de 2015. Lo más típico es que las casen con terroristas o las vendan pero también son usadas como paquetes bomba, como mulas de carga para las balas en el campo de batalla o condenadas a realizar trabajos forzados.


Los niños están convirtiéndose en los verdaderos damnificados en este sangriento conflicto. Según Unicef, Boko Haram ha obligado a más de 800.000 niños a huir de sus casas durante el último año. A estos niños se les ha robado lo más importante, su infancia. Usarlos en los atentados les proporciona dos ventajas significativas.


En primer lugar, los niños pasan desapercibidos y no levantan sospechas en los controles del gobierno. La segunda ventaja tiene mucho que ver con la propaganda. La repercusión de estos actos terroristas dentro de la comunidad internacional es mucho mayor, si los que saltan por los aires en nombre de Alá son niños que, en la mayoría de los casos, no llegan a los diez años de edad.


La situación del país es extrema y muy complicada. El gobierno está salpicado por la corrupción masiva. El paro, la hambruna y el analfabetismo crecen de forma exponencial y la guerra parece no tener fin. Los combates a tres bandas entre los terroristas, las milicias locales y el ejército aún hacen más volátil la situación.


Durante estos días se han intensificado las manifestaciones en Abuja, capital de Nigeria, para exigir al gobierno que ponga todo su empeño en liberar a las niñas de Chibok pero no parece que la situación vaya a resolverse a corto plazo.


Boko Haram se extiende por Camerún y los pasos fronterizos del lago Chad


Durante los últimos meses, a través del Estado de Borno –dónde Boko Haram controla unas veinte ciudades del noreste de Nigeria– ha iniciado su sangriento asedio a Camerún. A pesar de los tres mil soldados del ejército camerunés, sus tanques o sus aviones de guerra, este no es capaz de parar los avances estratégicos de un grupo terrorista que parece fundirse en el paisaje. Los secuestros son a diario, los ataques homicidas constantes y los muertos aumentan indiscriminadamente.


La estrategia de Boko Haram en Camerún es muy clara. Pretende destruir la autoridad del estado matando policías o atacando cuarteles de la gendarmería y así, instaurar el clima de inseguridad que sufre Nigeria por todo el norte de Camerún.


Este es un país partido en dos. En el sur, encontramos un rápido desarrollo urbano con grandes ciudades como Duala o Yaondé. El norte, mucho más rural y tremendamente pobre, resulta un territorio perfecto para que esta milicia propague y haga crecer su hidra del terror.


El 25 de julio de 2014, las fuerzas de seguridad decomisaron cientos de armas de guerra y miles de municiones cerca de la región de Kusseri. Esto llevó a las autoridades a tomarse mucho más enserio las amenazas de este grupo fundamentalista en Camerún. El comercio en la zona se ha frenado en seco. Muchos cameruneses cruzaban la frontera hasta Nigeria para vender sus productos en los mercados de Borno. Hoy en día, estos grandes puestos de mercadeo ya no existen.


El turismo ha olvidado el país, que está cayendo en el ostracismo y el caos. Camerún es un país donde el 25% de la población vive bajo los límites de la pobreza, con un desempleo masivo, altos índices de delincuencia y unas cuantas generaciones de jóvenes sin futuro. Esto resulta el caldo de cultivo perfecto para las redes y los captadores de este grupo terrorista.


A través de los secuestros, los actos criminales, el trafico de seres humanos y el terror están financiándose y creciendo como la espuma por todo el Camerún septentrional.


La respuesta de la comunidad internacional


En primer lugar, esto es una cuestión de seguridad que debe solucionarse en conjunto con todos los estados implicados. El 17 de mayo de 2014 François Hollande se reunió, a la desesperada, con los presidentes de Camerún, Nigeria, Chad, Níger y Benín para intentar encontrar una resolución al conflicto y al secuestro de las niñas de Chibok, pero visto lo visto, las medidas que se tomaron no han sido muy eficaces. A largo plazo, la Unión Europea debería encarar el problema con estrategias de otra índole. Volver a analizar los aspectos políticos, socioeconómicos y religiosos que han llevado a Nigeria a esta situación. Los países que aporten fondos para el desarrollo de las regiones deben ser bonificados; hay que establecer una política de protección de los derechos de las mujeres, como su derecho a la educación; apoyar activamente a todas las víctimas de violación y luchar contra el fanatismo islámico mediante la educación, sobretodo en las zonas más pobres del país.


La corrupción también está resultando ser una losa muy pesada en la lucha contra Boko Haram. En algunos ataques, se ha descubierto que este grupo terrorista gozaba de informes detallados de los enclaves militares que hacen pensar que tiene contactos locales en todos cuerpos y órganos del estado.


Una lucha complicada en un territorio desdibujado y que posee una gran riqueza étnica. Un ambiente hostil y una población civil que sufre los daños directos y colaterales de una guerra entre los estados y este peligroso grupo fundamentalista islámico mientras la comunidad internacional no es capaz de reaccionar. Ya han muerto más de 5500 personas y la cifra va en aumento.


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Fotografía de Michael Fleshman / BringBackOurGirls





Comentarios

El Estado Islámico y Boko Haram en Nigeria

Las fuerzas de la mayoría de organizaciones yihadíes, desde el Sahel a Pakistán, han recuperado su vitalidad insurreccional con la emergencia, real y mediática, del Estado Islámico en Oriente Próximo. No cabe duda que la intensa actividad de los seguidores de Al Bagdadi; su capacidad de mantener a raya a las fuerzas kurdas e iraquíes, a pesar de los bombardeos de Estados Unidos; sus finanzas saneadas y sus llamamientos religiosos, primarios e intransigentes en alusión a la supremacía de Alá, estimulan a todos los grupos extremistas y violentos que se reclaman intérpretes verdaderos del Islam.

Ni piratas, ni terroristas, ni bandidos: buena gente

El ajetreado ritmo de vida del recinto del ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) en Dadaab vive constreñido bajo estrecho corsé que marcan las horas de luz solar. Como si fuese un convento de eremitas austeros y pendientes del candil, al caer el Sol los murallones de espino tras los que viven los cooperantes en Dadaab se cierran y no vuelven a abrir hasta las 6 de la mañana del día siguiente.

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Nigeria, oficialmente la República Federal de Nigeria es un país soberano situado en África occidental, en la zona del golfo de Guinea, cuya forma de gobierno es la república federal presidencialista.

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