Mikel Ayestarán

Periodista freelance y viajero empedernido, recorro las zonas calientes del globo con una mochila de 10 kilos a la espalda y ahora un ordenador portátil. Cubro la actualidad sobre el terreno en países como El Líbano, Siria, Afganistán, Irak, Pakistán o Irán, mi gran pasión. Siempre con la bolsa lista para dar el salto a donde esté la noticia, viajo, vivo y me muevo con los locales. Si alguien quiere encontrarme, que busque el fumadero de ‘narguile' más famoso de la ciudad y allí estaré con un block de notas y dando buena cuenta de una pipa de tabaco de manzana. Mi mayor temor es tener que volar en uno de los muchos Tupolev 154 que siguen operando en los países donde me toca moverme.

Sigo siendo freelance, pero mi equipo pesa ahora 24 kilos y viajo con mochila y trolley. El trabajo en multimedia ha hecho que mi material crezca y el trabajo en zonas donde es complicado encontrar repuestos me obliga a viajar con el equipo por duplicado. Por otro lado, mi zona de influencia se ha estirado hasta Túnez, Libia, Egipto, Yemen o la India, siempre detrás del ‘breaking news', del conflicto o post conflicto. He dejado de fumar, pero cada vez que huelo a tabaco de manzana me entra una profunda nostalgia. Lo que no ha cambiado en este tiempo es el miedo al Tupolev, tanto como el pánico a las compañías de dudosa reputación, y mi pasión por Irán.

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Nací en Beasain (Gipuzkoa) en 1975 y desde muy joven compaginé estudios con la pasión por el viaje. En 2005 decidí aparcar mi trabajo en una redacción para probar la experiencia de ser freelance y dedicarme a la cobertura de temas internacionales. Mi bautismo de fuego fue en la invasión israelí de Líbano en 2006, entonces me subí a una rueda de la que espero no bajarme en mucho tiempo.

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Bahmani, víctima de guerra

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